Tenía en mente adquirir un local de comida que siempre había soñado, uno que tuviera espacio para trabajar y para tener mesa, fui y vi uno que estaba desocupado y hablé con la persona encargada, el precio era sumamente elevado, le hice una propuesta y esa persona me dijo que lo iba a consultar con su mamá.

Le pedí a Dios que, si eso venía de Él, la persona bajara el precio. A los días me avisaron que sí bajaban el precio del alquiler para empezar y luego en unos meses lo aumentarían un poco, pero será algo igualmente accesible. Después, poco a poco todas las cosas han ido fluyendo, Dios siempre tiene cuidado de nosotros y ve el deseo de nuestro corazón, antes como familia teníamos un local que nunca llegamos a abrir porque era algo muy pequeño y realmente no era lo que yo siempre había querido tener; a diferencia de este, que nos hemos motivamos mucho, este es un local grande con todo incluido y el dinero fluyó, ya que no teníamos, hemos hecho cosas sin dinero, Dios ha abierto puertas de manera sobrenatural y ya abriremos el local esta semana.

Les motivo a seguir creyendo, a tener fe y a no perderla.

Testimonio de Provisión

Yackelyn Albarrán

Pastor Franklin y Juana Colmenares