Día de Acción de Gracias. Pr. Carlos Espinoza. Domingo 18-01-21.

El 16 de enero del año 2.000 los pastores Carlos y Judith Espinoza comienzan la primera reunión en casa donde nace el ministerio: “Discipulando las Naciones”. 

Los pastores Carlos y Judith habían servido por más de catorce años en otros ministerios en la enseñanza y la predicación, sin embargo siempre estuvo la inquietud de profundizar en la formación de discípulos. 

Dios es quien colocó tanto el querer como el hacer, así que después de un largo trato, palabras proféticas y bendición de sus autoridades, deciden iniciar un sueño: un ministerio de formación y capacitación de discípulos de Cristo. 

Hoy, 21 años después de esa reunión inicial damos gracias a Dios por: 

  1. El llamado de Dios para servirle como edificadores de su Reino. 
  2. El llamado a discipular. 
  3. La bondad de Dios. Él ha sido, es y será bueno. 

El pastor Carlos tuvo la oportunidad de predicar y enseñar en otros ministerios y aunque las personas testificaban de recibir las palabras con gozo, al poco tiempo volvían a la condición en que se encontraban antes de escuchar las ministraciones. Un día en oración preguntando al Señor por qué sucedía esto, escuchó la voz de Dios en su ser interior que le decía que necesitaba formar discípulos. 

Para que una persona sea un discípulo de Cristo es necesario un cambio de mentalidad, bíblicamente conocido como un arrepentimiento, lo cual implica negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguir a Jesucristo. «Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.» Mt. 16:24

A partir de ese momento comenzó a profundizar en las diferencias de los creyentes y los discípulos. A continuación, se presentan algunas de ellas: 

 

Creyente 

Discípulo 

Espera que lo alimenten siempre. 

Busca el alimento de parte de Dios

Espera respuestas humanas a sus problemas.  

Conoce, busca y espera las respuestas de Dios para su vida. 

Espera que le sirvan. 

Es un servidor dispuesto para toda buena obra. 

Le cuesta obedecer a las escrituras 

Aprende que el camino trazado por Dios implica obediencia absoluta. 

Entra en conflicto y se ofende con facilidad, cayendo en las mentiras del enemigo. 

Discierne las estrategias y maquinaciones del enemigo, las resiste y las echa fuera de su vida. 

 

La gran mayoría de las bendiciones bíblicas están condicionadas a la obediencia a principios, por ello la importancia de esforzarse y permanecer en un proceso de formación continua. 

«Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.» Jos. 1:7

A lo largo de 21 años de servicio ministerial han estado decenas de personas en el ministerio, que podrían agruparse de la siguiente manera: 

  1. Personas que no reciben la palabra. 
  2. Creyentes que reciben la palabra pero no permanecen. 
  3. Creyentes que reciben la palabra, están firmes por un tiempo, luego por las circunstancias claudican y al cabo de un tiempo regresan. 
  4. Discípulos que reciben la palabra y permanecen dando frutos en el ministerio. 

La decisión es individual, cada persona debe sincerar dónde está y hacia dónde le gustaría ir. El proceso de formación es determinante para el crecimiento integral del hijo de Dios. 

El discipulado es un mandato de Dios para sus hijos. La casa Discipulando las Naciones tiene la visión de: “Discipular naciones enseñándoles principios del Reino de Dios”. 

Por lo tanto, todas las personas que Dios ha llamado a la casa Discipulando las Naciones tiene el llamado de: 

  1. Permanecer en el camino sin desmayar, considerando que la obra del Señor no es en vano. 
  2. Estar activos en el servicio a Dios. Recordemos que cada persona tiene un propósito que cumplir en esta tierra. 
  3. Continuar creciendo conforme a la estatura de un varón perfecto por medio del discipulado y el trato del Espíritu Santo en sus vidas. 

No existen límites en el proceso de formación. Si te encuentras en tus primeros pasos se te dará alimento, cuidado, amor y aceptación para que crezcas fuerte y saludable. Si tienes años sirviendo a Dios, se te dará alimento sólido que te permita alcanzar la estatura de Cristo Jesús. 

En los últimos meses Dios nos ha mostrado que llegó el tiempo de la expansión a las naciones, así que si te encuentras en otra nación es importante conocer que Dios te está llamando a dar frutos y continuar tu crecimiento en la casa DLN. 

En todo caso, se trata de aceptar la invitación de Dios de hacer discípulos en las naciones tal como lo expresa el evangelio de Mateo. 

«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.» Mt. 28:18-20

Es necesario aprender a guardar las enseñanzas del Señor Jesús en el corazón, como un tesoro que nos sostenga para permanecer firmes hasta el fin. 

Recordemos las palabras que expresó el Señor Jesús luego de haber enseñado a la multitud:

«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.» Mt. 7:24-25

La oración de la casa Discipulando las Naciones es que puedas ser un discípulo del Señor edificado sobre la Roca para que permanezcas firme hasta el fin, extendiendo el Reino y disfrutando de la bendición de Dios a pesar de las lluvias, los ríos y los vientos.

Resumen elaborado por el Pr. Jonathan Barreto.

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